Impera el instinto de conservación

Nuestra especie es extraña. Yo creo que o nos fabricaron así medio torcidos y con un "chip" de autodestrucción activo, o nos tiraron de otro planeta en este para salir de nosotros, o sea que suponiendo que los orígenes hayan venido de por algún lado del Universo lo que emigró para La Tierra es algo así como el reflejo de las emigraciones posteriores que se han dado en nuestra historia, algunas o muchas de ellas de dudosa reputación. Como la verdad suele resultar chocante, me ahorro los ejemplos por no aportar nada a la buena convivencia.

De cualquier manera, el instinto de conservación impera. Y el COVID no es la primera plaga a la que nos enfrentamos.

Buenos o malos que seamos los seres humanos, única especie que no logra vivir en armonía con su Madre Naturaleza ni mantener un sano equilibrio de reproducción, desarrollo, necesidades básicas de alimentación mientras hay además respeto por otras especies, animales, vegetales y minerales, lo que sí es cierto es que hemos sobrepasado cada una de ellas -me refiero a las plagas- ¡hasta a la de nosotros mismos!

Y como muestra, un botón.
Este poema se alega fue escrito durante la peste que nos asoló en 1800.

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.
Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia
Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos vuelvas mejores,
como nos habías soñado.

*(K.O'Meara - Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800)*

No sólo tiene vigencia actual, más de dos siglos después y en situación similar, sino que es extensible a otras experiencias de vida, incluso las personales.

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