Los $500. La ley que crearía un crédito contributivo para los contribuyentes con mascotas

 Como podrán apreciar del título "Los $500" no es el nombre de un club social.

"La Cámara de Representantes aprobó hoy el Proyecto de la Cámara 1409 que propone un crédito contributivo por gastos de veterinario en el cuidado de mascotas domésticas.

"La pieza legislativa, de la autoría del representante Ángel Matos García, busca crear una nueva sección en el Código de Rentas Internas para establecer un crédito contributivo de hasta $500 anuales por contribuyente."  (Primera Hora, 23 de abril de 2024).

 

En mi opinión es una ley no sólo justa, sino necesaria.

Una vertiente de la población pudiera entender que sería una deducción frívola y liviana, habiendo tantos problemas que resolver en nuestra querida isla. Esa opinión se sustenta en que "quien decide tener una mascota debe poseer recursos económicos suficientes para mantenerla". Y tienen razón, si lo dejan a ese nivel. Por supuesto que quien paga por una mascota "de raza" $500, $1,000 y muchos más miles de dólares dependiendo de la raza y el "pedigree", deben tener posibilidades económicas amplias para su manutención.

La otra vertiente, me atrevo a decir que pudiéramos ser la mayoría, somos amantes y cuidadores responsables de MixtusMisusPortorricensis y de PuertoRican Sat-terriers

Dicho de otra manera, adoptamos gatos y perros nacidos en la calle.

En mi caso tengo seis gatos y tres perros. Todos en las clasificaciones arriba mencionadas. Y no, no los recojo porque me sobre el dinero. Estoy overdue para retiro y eso en lo que a mí respecta no lo veré nunca porque en mi presente y mi futuro está el trabajar hasta el día del Juicio Final para poder mantenerme  dignamente y tener con qué pagar mis compromisos de vida sin ninguna ayuda externa.

Tampoco creo que soy irresponsable al adoptar, porque se me estruje el corazón cuando se me aparece delante un animalito maltratado con perdigonazos en una pata, o una mamá gata que vino con cuatro gatitos a mi patio, y decidió "adoptarme". Y otra que pasó quince días en la puerta de mi casa aguantando lluvia y sol sin irse después de haberle dado comida todos los días. No ando por ahí buscándolos, los que tengo han venido a mí.

Como mi caso, hay miles de personas en Puerto Rico que tenemos animalitos domésticos recogidos de la calle o adoptados de albergues, entre ellos el Humane Society en Guaynabo, el Albergue de San Juan (por cierto, ha cambiado muchísimo, está limpio y muy organizado el proceso de adopción); son perros y gatos que no valen menos que aquellos en que sus ancestros tienen premios en concursos perrunos. O gatos de sangre  azul, Siberianos importados de Rusia vendidos -y comprados- a cinco mil dólares.

Sólo hay que asomarse a Petsmart y Sam's y ver cuántos de nosotros somos los que tenemos muchos, muchos animalitos que alimentar –les aseguro que soy de las que menos tiene entre los que adoptamos. Algunas de estas personas por su humilde vestimenta y comprando una o dos latitas de comida de gato, o un paquete pequeño de comida seca, se ve que están haciendo un inmenso sacrificio por alimentar sus mascotas.

A quienes tienen perros y gatos de raza no los critico absolutamente nada -yo tuve una English Springer Spaniel desde cachorra, que fue mi compañera fiel por 14 años. Hay razas bellísimas y merecen cuidado y atención igual que cualquier otra especie animal y vegetal del planeta que no hemos sabido respetar y cuidar. Muchas de ellas, sobre todo las de perros, han sido genéticamente alteradas buscando "mejores características" producto en su mayoría de la codicia del ser humano.

 Los que tenemos perros y gatos –satos o no– contribuimos al Estado y por ende al bienestar colectivo con las retenciones del IVU a nuestras compras. No somos parásitos estirando la mano para recibir prebendas, ni es frívolo el esfuerzo que hacemos por comportarnos como seres humanos sensibles que entendemos que Mamá Natura creó esas criaturas domésticas para que fueran dependientes de nosotros. Debe ser nuestro deber cumplir la obligación dentro de las posibilidades de cada quien.

Aquellos muchos miles que adoptamos responsablemente a nuestros amigos callejeros, estamos ayudando al saneamiento de las calles. Y tengan por seguro que estamos pagamos mucho más en gastos veterinarios de los $1,500 que indicaría la ley para poder recibir el crédito de $500.

Esa deducción la veo y la aceptaría gustosa, no como un regalo del Estado, sino como un deber del mismo hacia mí. En definitiva, estoy haciendo su trabajo.

Y aunque el anterior es el colofón de mi pensamiento, termino con esta dirección de un hogar de perros recogidos (rabitokontento), para dar en adopción. Están hasta el tope y necesitan colaboración de personas interesadas en adoptar. 

Una sociedad puede ser evaluada por la conducta que tengan hacia sus animales domésticos.

https://www.instagram.com/reel/C6PPdGCCIa1/?igsh=MTM5c2xteHc2dTUxYg==

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