Disquisiciones de domingo.
Durante la semana pude ver, "a pedazos" dictados por reducido tiempo, dos películas espectaculares en Amazon Prime: "Judy" (los últimos meses de vida artística de Judy Garland que fueron prácticamente también los finales de su vida física, que terminó a los 47 años); y "Radioactive", dedicada a Marie Curie, película que va mucho más allá de ensalzar a una gran mujer científica para sacar a la luz sus características humanas envueltas en su grandeza.
En conducta copiada del analista político licenciado Luis Pabón Roca, quien establece intercambios con "Mismo", dedico algunos ratos a preguntarle cosas a "Misma" que aunque no me responde (menos mal porque estaría yo oyendo voces y eso sería signo de patología mental grave), al menos es una buena oyente y me permite que yo me conteste.
Me pregunté... ¿QUE HA PASADO CON LOS BEAUTIFUL MINDS, con los grandes científicos, escritores, profesionales y artistas de todo género, que han marcado hitos que perduran cualquiera sabe hasta cuántas eternidades más allá?
No me gusta hacer comentarios de corte generacional. Creo que en muchas ocasiones se tratan esos temas de manera superficial y dejándose guiar más por sentimientos y añoranzas de otros tiempos.
Puedo asegurarles que no es mi caso. Cada día es uno de descubrimientos, de cosas nuevas, de adelantos científicos y en la vida moderna que me disfruto. No extraño para nada una greca convencional ni mucho menos la manga para colar café. Amo mi cafetera expreso italiana D'Longhi, y si pudiera viajar a la Luna o estudiar ahora cualquier profesión que me condujera al espacio, o estudiar derecho para poder practicarlo entrando a buscar jurisprudencia en el banco de datos legal, lo haría, en vez de pasar infinitas horas recordando tal o mas cual sentencia, o con la nariz metida en libros hasta encontrar lo que necesito.
Hay algo que nos está faltando y que me parece que es imperativo rescatar: la capacidad humana que tenemos todos, hasta los que somos más simples, para transformar, crear, más allá de nuestras pantallas y del chateo social. Eso que nos falta no es culpa de los Super Mario, pero definitivamente lo hemos dejado de lado en las generaciones X, Y y Z .
Establecer demarcaciones, límites y características generacionales no es un ejercicio sentimentalón, sino uno sumamente útil para sociólogos, sicólogos, antropólogos, mercadólogos y en mi caso, que trabajo directamente con publicidad y mercadeo, es imprescindible para conocer y trabajar sobre sugerencias que ayuden a mis clientes con productos promocionales que les produzcan retorno de inversión, impactando de forma más directa y apropiada a sus mercados en la medida que sabemos a quiénes tenemos que dirigirnos.
¿Por qué la ausencia en nuestra actualidad de cantantes de la altura de Yudy Garland? ¿De "Los Beatles", los "Rolling Stones" y "Chicago"? No me refiero a los géneros, éstos cambian y está bien, y los gustos se inclinan hacia unos u otros. No es eso, es una estatura humana, un espacio que se crearon a sí mismos y que es único, que no lo quita uno u otro género de moda.
¿Qué pasa con la falta de un Picasso? ¿De un van Gogh? ¿De un Monet?, que crearon escuelas, corrientes pictóricas, obras de patrimonio universal?
¿Qué arquitectos podemos decir que marcan en la actualidad un espacio único y perdurable, como Gaudí, Le Corbusier, Lloyd Wright?
¿Ya no necesita nuestra especie más sicólogos de la estatura de un Freud, Wund, Pavlov, Piaget, Maslow?
Me aterra pensar qué será de nosotros si no hay la continuación de una Isabel Allende, de un Mario Vargas Llosa, de Gabriel García Márquez que creó y nos dejó su propio género literario del realismo mágico como un reflejo, una especie de revelación, de lo singular que puede ser nuestra vida, envuelta en la magia de mariposas y el "descubrimiento del hielo".
Sí es cierto, el Premio Nobel sigue ahí, inamovible desde 1895 reconociendo la labor excepcional de algunos. Y son varias las instituciones de prestigio que se reúnen para estudiar los sometimientos dependiendo del tipo de galardón, y declarar el galardonado en cada caso. La impresión que me da es que sencillamente sale como una noticia de prensa, suelta por alguna página de los que quedan aún en papel. O perdida entre millones de palabras en la red.
¿A alguien le importa eso en realidad más allá de una información que deberán buscar en algún momento para hacer una asignación de clase? ¿Estamos dando a estas personas su justo valor humano, cuando definitivamente se han destacado ANTES DEL PREMIO en procesos de investigación? ¿Hay la suficiente información disponible sobre ellos y sus esfuerzos en beneficio nuestro?
Me dicen por aquí "nadie lee tus escritos, son muy largos, ya nadie lee".
Pienso, luego existo. Y escribo lo que pienso.
Por supuesto que no puedo obligar a nadie a leer.
Por mi parte, seguiré leyendo mucho y escribiendo mucho.
Leer, pensar, comunicar es la esencia misma del ser, es aprender, es vivir.
La especie humana está floja, muy floja.
Y me da la impresión que debemos tomar clara conciencia de ello, para poder corregir esa flojera que no es de piernas... sino de mente.