DOS CUMPLEAÑOS - DOS EJEMPLOS DE VIDA

 Hoy cumplen años dos personas muy queridas: Mario Rivadulla y Miriam Leiva.


MARIO RIVADULLA (foto de NotiUltimas)

Aunque por costumbre aprendida y respeto especial pongo siempre a mis congéneres primero, debo y quiero empezar por mi papá quien celebra hoy sus 91 años con muchos objetivos cumplidos, y con otros más en el tintero.

Mario Rivadulla es un hombre eminentemente bueno, decente, digno, con un alto sentido de qué son los mejores valores como ser humano y como ser social, haciendo parte intrínseca de su quehacer un entrañable compromiso con las más nobles causas: las libertades individuales y colectivas, el respeto a los derechos humanos, la ética en su profesión como periodista y la justicia social, entre otros.

Desde muy joven en su nativa Cuba, destacó por sus inquietudes políticasy se unió activamente a la Juventud Ortodoxa, del partido del mismo nombre fundado por Eduardo Chivás. Este partido se distinguió fundamentalmente por la crítica a los gobiernos de turno en contra de la corrupción, en una república incipiente, con un ejercicio democrático que pese a sus yerros y fracturas, luchaba arduamente por mejorar y tenía lo mejor que cualquier nación puede desear: muchos y muy buenos hijos. 

A través de su pluma y su verbo, Mario Rivadulla demostró ser uno de esos muchos buenos hijos. Sufrió persecución política por condenar sin tapujos a la dictadura de Fulgencio Batista a través de sus artículos de prensa y logró salir con vida de apresamientos ante la conocida crueldad de la policía batistiana. 

Cuando intentó hacer lo mismo luego que las circunstancias cambiaran con la subida de Fidel Castro al poder, denunciando el carácter dictatorial del nuevo gobierno y creyendo aún que Castro respetaría las libertades fundamentales, sufrió años de prisión política.

Liberado, y entendiendo que le resultaría imposible continuar en Cuba, se trasladó a la República Dominicana, donde fue recibido con la calidez que es característica del hermano pueblo, y allí reside, continuando de forma ininterrumpida su carrera en el periodismo con lustre y con un grado de altura y dignidad que poco se ve en nuestros días en el llamado Cuarto Poder por la gran influencia que ejerce en las sociedades.

 Mi papá no sólo ha dedicado la mayor parte de su vida a aportar lo mejor de sí -que es mucho- al país que lo acogió como un hijo más. En ningún momento ha dejado de combatir la dictadura castrista desde su mejor y más relevante tribuna: sus escritos. Con igual intensidad ha sido uno de los fundadores de la Asociación de Cubanos en República Dominicana, y también uno de sus presidentes. Martiano de corazón y acción, nunca se han debilitado sus principios, ni en lo que él considera parte importante de sus deberes como hombre, el amor a Cuba.

Que los 91 años de hoy den paso a muchos más, la mayor cantidad posible, preclaro de mente y espíritu, y todavía con mucho que dar. 

Mi papá es mi héroe, de siempre y para siempre.


MIRIAM LEIVA (foto de EFE)

Cuando pueda escribirse la historia de las más de seis recientes décadas en Cuba, en forma ordenada, y analizando con el mayor desapasionamiento cada hecho, sus antecedentes y consecuencias, dos temas tendrán la relevancia que merecen: la llamada "Primavera Negra de Cuba" en el año 2003, donde fueron apresados un numeroso grupo del incipiente movimiento disidente (llamados El Grupo de los 75); y la fundación del grupo de las Damas de Blanco, compuesto por mujeres, esposas y otros familiares de los 75 prisioneros de conciencia encarcelados por la dictadura castrista. 

Las Damas de Blanco fue una organización cívica sin pretensiones políticas, en pro del respeto a los derechos humanos consignados por la Declaración Universal, y de la cual Cuba es uno de los países signatarios. Se constituyeron en las voces de esos prisioneros de conciencia, y por primera vez se empezó a conocer y analizar la situación cubana más allá de la visión romántica robinhoodense que había conquistado las mentes de intelectuales y artistas sobre todo en Europa, quienes se habían convertido en los mejores defensores y juglares de "la revolución cubana". 

A través de pacíficas caminatatas con flores en sus manos cada domingo por la Quinta Avenida, una de las principales de La Habana, estas mujeres vestidas de blanco enfrentaron con miedo pero con valentía y la cabeza en alto a la dictadura, terminando en la iglesia donde celebraban misa por sus familiares presos. Uno de los prisioneros de conciencia era el esposo de Miriam, ya fallecido hace algunos años, el economista Oscar Espinosa Chepe, quien fue figura relevante de la disidencia cubana.

Tuve el inmenso privilegio de conocer a Miriam a través de las páginas de Disidente Universal de Puerto Rico, publicación fundada en 1992 por otro gran cubano Ángel Padilla, para contribuir a darle a conocer al mundo la verdad sobre la tiranía de Castro y poner a disposición de la disidencia cubana ese medio periodístico para sus denuncias.

Miriam Leiva ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos la beca "Hellman-Hammett", de Human Right Watch, por su valor a la hora de informar y luchar por la libertad en Cuba pese a la represión que no cesa.

Actualmente se mantiene activa como periodista independiente. Es vicepresidenta de la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling y mantiene el blog Reconciliacion Cubana: www.reconciliacioncubana.com.

Miriam Leiva es un ejemplo incuestionable de cubana digna, de luchadora incansable, de mujer leal y sin perder la línea trazada de sus principios. 

Mi admiración y respeto hacia esta gran mujer.

Y sé que aunque no pueda acercarme siquiera a la estatura moral de ambos, Papi y Miriam son vivos ejemplos de cómo hay que comportarse en la vida, cuando se tiene conciencia de lo que hay que hacer. Ambos contribuyen a solidificar mi convicción y compromiso de no callar nunca.

 




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