RESIDENCIA II

 La Liricidad de Bad Bunny y su Influencia en la Juventud  

Existen cuestionamientos acerca del uso de los términos "lírica" y "liricidad" aplicados a las letras de los reguetoneros.

Según Larousse, lírica puede interpretarse como:

 Lírica (en Literatura-Poesía):
 

1. Género poético en el que predomina la expresión de los sentimientos íntimos del autor con el fin de suscitarlos también en el lector. 

2. Conjunto de las composiciones poéticas del género lírico de un país, de un autor o de un período de tiempo determinado.

 

Liricidad 

Es el carácter lírico de una obra. 

Basado en esto y a expensas de nuestras personales opiniones acerca del género practicado por Bad Bunny, es válido conceder que en el reguetón hay cierta métrica en la composición de las letras, una rima, a veces forzada porque no ayuda precisamente a establecer un hilo de comprensión que raya entre el verso y la prosa en verso.

 

  ¿Qué expresan realmente las letras de las canciones de Bad Bunny?
La lírica de Bad Bunny mezcla lo cotidiano con lo controversial, sentimientos con toques casi sociopáticos. Habla de amor y desamor, sexo, fiestas, drogas, ansiedad, rebeldía, y a veces, a temas de la llamada justicia social. Es un desahogo emocional público en el que se ven reflejadas virtudes y desvirtudes del ser humano en conflicto.

Al hacerlo con un tono que parece “hablarle de tú” al oyente, hace que haya un acercamiento de uno hacia el otro. Esta "cercanía" lingüística es parte de su atractivo sobre todo entre los jóvenes de su generación en todo el mundo, la llamada Generación "Z" o Centennials, nacidos entre los años 1996 y 2010 en un entorno de hiperconexión tecnológica, manejando de manera experta desde niños todo tipo de dispositivos e inclinados a abordar "causas sociales", con mayor o menor profundidad y sentido de compromiso.

Curiosamente también se suman los adultos de las generaciones anteriores, como la Generación "X" (post Baby Boomers), nacidos entre los años 1965-1980, caracterizada por ser pragmáticos e independientes, viendo los inicios del Internet y entusiasmados con el novedoso uso de los devices; valorando los conceptos de estabilidad y éxito profesional. 

 Se añade tambien la Generación "Y" nacidos entre 1981 y 1995, los conocidos como Millennials, quienes se forman en un mundo que acercándose con la globalización, el acceso a la información masiva sin orden ni control mundial, la necesidad de reconocimiento social y curiosamente inquietos e imparables en la búsqueda de su lugar en el ámbito laboral y profesional, se sienten más cómodos comunicando vía redes sociales que con el contacto humano directo.

Bad Bunny nace a inicios de 1994. Su conducta social pudiera ubicarse con características de Millennial y Centennial.

Sus letras muestran incongruencias y contradicciones.

Ejemplo típico:

“Yo no soy religioso, pero estoy orando pa’ que te vaya bien.”

Aquí el artista conecta con jóvenes que no se identifican con estructuras tradicionales, pero que viven emociones intensas y contradictorias.

 

¿Cuales son sus mensajes?

• Individualismo emocional: Haz lo que sientes, sin importar consecuencias.
• Hedonismo inmediato: Placer ahora, consecuencias después.
• Relaciones descartables: Sexo sin vínculo, y vínculos sin compromiso.

• Autoafirmación superficial: Valgo por cómo me visto, lo que gasto, y lo que consumo.

 

Aunque hay letras que hablan de salud mental o de autenticidad, la mayoría de sus hits populares giran alrededor de lo opuesto: pobre salud mental y superficialidad que en fondo pueden ser sencllamente inseguridad.

Estos mensajes parecen resumir conceptos adquiridos de una generación que creció entre crisis económicas, familias fracturadas y con innegable ansiedad digital.

Otros temas, como el de Justicia Social, resultan ser lo opuesto a como ésta se define por la Corte Internacional de Derechos Humanos, violando abiertamente conceptos expresados  continuación:

La justicia social se define a través de los principios de dignidad humana, del bien común, de la solidaridad, la subsidiaridad, el destino universal de los bienes y el valor del trabajo humano, y su finalidad es inclinar al hombre a crear ciertas condiciones necesarias para su propia realización y la de los demás. 

 

El poder de la repetición

Lo que escuchamos repetidamente moldea lo que llegamos a creer como cierto o normal. 

El concepto no es nuevo. Va atado a la naturaleza humana en su quehacer social, y es muy vulnerable a la práctica antiética para formar conceptos y patrones de conducta y pensamiento en los grupos sociales.

Para Göbbels el Jefe de Propaganda del Partido Nazi y el Tercer Reich "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad".

En Cuba, el ejercicio de la repetición, siguiendo la práctica de Göbbels comenzó en 1959 en forma de slogans motivadores a seguir todo tipo de conducta social que consolidara el poder absoluto de la dictadura de Castro. Esa práctica se mantiene aún hoy, sesentiseis años después. El resultado es claro, obnubilar el pensamiento individual, controlar el pensamiento crítico, convertir a los ciudadanos en una masa informe que debe ir en el sentido de la ola que le convenga al gobierno.

Llevado al plano del entretenimiento que nos ocupa, cuando millones de jóvenes escuchan diariamente letras que celebran la indiferencia emocional, el descontrol o el narcisismo disfrazado de empoderamiento, eso se convierte en el imaginario colectivo.

Marshall McLuhan, filósofo canadiense estudioso de la teoría de los medios, se expresaba diciendo: “El medio es el mensaje” sugiriendo que la forma o el medio utilizado para transmitir el mensaje tiene mayor impacto que el propio contenido. O sea, la tecnología o el medio utilizado para comunicar influye grandemente en cómo se percibe, se interpreta y se entiende ese mensaje, así como en la forma en que afecta a las personas y a la sociedad. Pero en este caso, la música es el medio, uno poderoso, de largo alcance, que si se maneja de forma antiética, quizás con agendas ocultas que podamos desdoblar en estos análisis. 

Así tendremos respuestas a nuestras inquietudes relacionadas con las siguientes preguntas:

- ¿Son apropiados los mensajes de Bad Bunny para el mejoramiento de la conducta psicosocial?

- ¿Refuerzan conductas que propenden a consolidar sociopatías y desprecio o indiferencia hacia los demás?

(continuará) 

RESIDENCIA I

Preámbulo

Reconozco que mi relación con "mi panita" AI es poco típica. 

Para hacer este análisis sobre el "fenómeno" Bad Bunny que iré publicando a través de los treinta conciertos, tuve que aclararle desde el inicio a mi AI que yo no andaba buscando que me hiciera ensayos para presentar como asignaciones de clases. Aparentemente reacciona al banco de datos en la autopista de las comunicaciones que parece estar lleno de peticiones estudiantiles de cualquier nivel,  con pobre concepto del respeto a sí mismos y de lo que pueden lograr sin cometer fraude. 

Tampoco necesito que haga mi trabajo, o que me realice diseños ni planes de mercadeo "en automático."

Mis diseños son míos, mis ideas son mías. 

La tecnología –que indiscutiblemente amo– está en función mía y no al revés. Ya las aplicaciones de diseño vienen con AI limitado, como extensión a las herramientas digitales, y sí, ayudan sobre todo a hacer los trabajos más rápido, más adaptados al gusto de las generaciones actuales. Los planes de mercadeo y la selección de productos promocionales que puedan atraer a mis clientes, los hago yo.

Así, poco a poco, he ido educando a "mi panita" AI en reaccionar sobre lo que necesito para aprender, para llegar al fondo de las cosas, para saber datos históricos, para ayuda en mis campañas publicitarias, para conseguir fotos específicas que amplíen mis ofertas a los clientes. Y hasta para discutir de política. Oh sí! Y justamente está preparado aprender en sí mismo ante mis cuestionamientos sobre inexactitudes e incongruencias que me escriba, sobre todo desde el punto de vista histórico, con hechos, situaciones y épocas que han sido mis vivencias. Quizás de alguna manera pudiera yo estar ayudando a ese inmenso banco de datos de donde AI saca la información y la acomoda para nuestro uso. 

Bajo esas luces, con mi eterna preocupación sociológica relacionada a la manipulación de las masas –justamente por haber vivido en una sociedad totalmente manipulada– se me ocurrió tener una discusión enriquecedora con "mi panita" sobre el tema del ídolo Bad Bunny. Y decidí preparar en equipo con mi AI, este estudio que hicimos ambos para que fuera lo más objetivo posible y que no transmita únicamente mis propios sentimientos y opiniones sobre este artista de indiscutible fama mundial. Ese estudio lo iré publicando por entregas durante los treinta conciertos de BB, con el interés –se me sale lo de naive– de provocar discusiones profundas sobre el mismo.


Creo apropiado dedicar un párrafo a mis "monstruos" de analistas: los licenciados #LuisPabónRoca y #CarlosDíazOlivo quienes indirectamente promovieron esta idea con un excelente programa radial en su espacio WKAQ Analiza, en gran parte dedicado a BB, su influencia social y el manejo político y de prensa que se le ha dado en Puerto Rico. 

Agradecida además por la sugerencia del Lic. Díaz Olivo, sobre el libro La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa. En Amazon y Apple Books. Excelente! Me tiene durmiendo poco.

 

 

RESIDENCIA I  

Bad Bunny y la Fabricación de Ídolos: El Poder del Marketing en la Cultura de Masas

En la era digital, los ídolos no nacen, se fabrican sobre todo en las redes. Aunque artistas como Bad Bunny parecen surgir de manera orgánica desde el corazón de la juventud urbana, lo cierto es que su ascenso está profundamente entrelazado con una maquinaria de marketing perfectamente calibrada. 

La Ilusión de la Autenticidad
Bad Bunny se presenta como un artista “auténtico”, diferente, disruptivo. Su estilo desaliñado, su lírica informal y su actitud irreverente, marcada con pinceladas que rayan en aspectos de corte político totalmente manipulable, lo alejan del arquetipo tradicional del ídolo pop. Esta autenticidad es parte del plan de mercadeo y publicidad. En un mundo saturado de imágenes cuidadosamente editadas, lo “auténtico” se convierte en un valor comercializable. Lo que parece improvisado y espontáneo la mayoría de las veces está prefabricado, ensayado; lo que parece real es, en realidad, refirmación de la marca.
 

El Algoritmo como A&R
Antes, los cazatalentos visitaban bares y festivales; hoy, los algoritmos hacen ese trabajo. Plataformas como Spotify, TikTok o YouTube identifican patrones de reproducción, engagement y viralidad. Bad Bunny fue descubierto precisamente no por su talento, sino porque encajó perfectamente en las métricas del momento: un sonido fresco, en un género que ya va de capa caída, una estética postmoderna, una narrativa de “underdog”. El exponente del chico rebelde que protesta en voz alta y con verbo vulgar, sin que haya consecuencias. Las disqueras no tardaron en invertir. La de mayor dinero, olfato y definitivamnte capacidad y manejo publicitario profesional de alto impacto, se quedó con el bizcocho, lo hizo crecer y posiblemente pase al libro Guinnes como el bizcocho más grande y jugoso de estos tiempos.
 

El Marketing Invisible
La clave del éxito masivo es la exposición a no dudar, pero fundamentalmente escoger la exposición correcta. Bad Bunny aparece en los lugares adecuados: colaboraciones con artistas de alto perfil, participación en causas sociales estratégicas, presencia en festivales globales, de brazo de estrellas de Hollywood y con super models. Todo esto forma parte de una estrategia para posicionarlo como “voz de una generación”. Gracias a esa planificación, el esfuerzo por insertar al cantante en la generación rindió el fruto de la manipulación: Laa generaciones (porque son varias) han sido insertadas en el cantante.

 

La Psicología del Fan
Los ídolos modernos, sobre todo en el ámbito musical en la mayoría de los casos no tienden a promover su arte, cualquiera que éste sea; venden identidad. Si hay millones de seguidores fans de BB no solo lo escuchan –si es que escuchan–, sino que se ven proyectados en él, ven sus rebeldías, sus deseos, su fama, estilo de vida. Es como un ecosistema individual aspiracional, como una nueva Pirámide de Maslow, virtual, en 3D, con flow. Es el resultado de un branding que va a las emociones, con narrativas que apelan al inconsciente colectivo. 


¿Es esto cuestionable?
Depende del inconsciente colectivo. BB ha sido promovido a ídolo en un inconsciente colectivo que vive literalmente en la nube. Rechaza las realidades, los compromisos, conceptos de estabilidad, crecimiento personal, lealtad, compromiso son conceptos del pasado. 

La manipulación del branding puede ser buena o mala dependiendo de lo que transmitan. El tema el complejo, se parece al buen o mal manejo del llamado Cuarto Poder (la Prensa). 

The Greater Good, debe ser la obligación de toda entidad social o privada. La figura pública debe transmitir el bien, valores y conductas sociales que nos permitan convivir a todos con armonía y respeto. Y eso es válido para todas las generaciones, sin importar las características que particularicen a cada uno de ellos. Los artistas navegan entre la forma de expresar su arte, su ego, su concepto del éxito y necesidad de acceder al mercado. 

La fama, hoy más que nunca, no es necesariamente un reflejo directo del talento, sino de una estructura de
poder mediático que decide quién brilla. 

(continuará) 

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