Fue
disfrutable el encuentro esta mañana entre los licenciados Luis Dávila Colón y Leo Díaz
Urbina vía streaming. Con gran dignidad y gallardía, Luis pasó el batón de su
programa a Leo, quien lo tomó con la humildad que le es característica.


Digno
de verse fue la forma en que ambos, amigos y compañeros de ideal, que cada uno en su estilo se han dado casi por entero a su pueblo y a sus principios, hicieron
la transición de la criatura de Luis, un programa tejido con profesionalismo y solidez, exitoso, creciendo rápidamente en audiencia, a las manos de Leo, quien a partir
del lunes próximo tendrá la responsabilidad de conducirlo las dos horas diarias de lunes a viernes, en
Nación Z Nacional por la Mega. Mi fe en la humanidad no flaquea porque siempre sé que hay Luises y Leos.
¡Y afortunadamente nos han tocado ambos!
Dos
enfoques distintos con un mismo objetivo.
Como bien dijo "Papá", Leo
Díaz ve el vaso medio lleno y él lo ve medio vacío. Ambas visiones
coexisten y hasta pueden ser indisolubles, aunque parezcan opuestas en primer término.
Leo trae a la
palestra lo que hay que hacer ¡ya mismo!; Luis siempre será el
brillante analista que sin encomendarse a nadie y a riesgo de sí, tira
al medio todo lo que esté pasando sin dorar la píldora, a veces quizás
insistiendo mucho en posicionar el futuro como algo ya dado, del lado más oscuro.
Leo, con su estilo, deberá tomar ese llamado urgente, ese
peligro inminente, y quizás pueda traducirlo a mensajes claros que nos indiquen
el camino a seguir.
Ninguno
de los dos es excluyente, al contrario, en mi limitado nivel de
comprensión entiendo que ambos son imprescindibles. Yo tiendo a ver el
vaso medio lleno, por eso me parece que todos ganamos con estos ajustes,
y que es una bendición que los tengamos a los dos. Necesitamos empuje, que el mismo miedo sea una fuerza de bien que nos permita hacer.
Que Luis no se canse nunca de mostrarnos el peligro en toda su crudeza.
Que Leo nos empuje a defender lo que nos corresponde.
Que ambos nos ayuden a encontrar el cómo lo hacemos, porque más allá de la denuncia o el
lamento está el qué hacer. Y eso, en un pueblo que lleva años "esperando",
hay que enseñarlo, hay que aprenderlo.
Todos
podremos hacer mucho por Puerto Rico, con ellos como guías.
Esta bendita tierra está clamando por ayuda, no esperando la intervención de la
Divina Providencia, sino la nuestra, la de sus hijos, los nacidos y los
adoptados, la mayoría que somos los que queremos vivir en paz y evitando un desastre social que nos lleve a años de dolor
y sufrimiento colectivo sin límites.
créditos:
Foto Lic. Luis Dávila Colón, screenshot edición La Covacha, jueves 29 de julio de 2021.
Foto Leo Díaz, Noticel, Jul 29, 2021 03:23 PM, screenshot.
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