Miles Klee es un joven y talentoso periodista de la reconocida publicación RollingStone. Escribe sobre todo tema que se le ocurra o le indiquen que debe hacer, obviamente con el esperado toque de sensacionalismo que se requiere para la revista en la que trabaja.
Miles escribió un artículo sobre la película "Sound of Freedom" titulado " ‘Sound Of Freedom’ Is a Superhero Movie for Dads With Brainworms". Para los que no entiendan bien el inglés, su traducción al español es un más o menos esto: "'Sound Of Freedom' es una película de superhéroes para papás con gusanos cerebrales"
Antes de continuar, quisiera aclarar lo siguiente:
No creo en alimentar el concepto de "brecha generacional".
Y me permito un comentario que pudiera sonar superficial, pero créanme, no lo es:
Los JEANS son un ejemplo de fenómeno socio-económico-publicitario que ha roto todas las barreras generacionales desde su creación en 1860. Todavía hoy se vende la primera marca de jeans, los Levi's.
Sólo hay que leer entre líneas para entender el significado de lo que puede hacer una prenda de ropa para darnos cuenta que si eso puede hacer un simple pantalón de algodón azul, que se ha movido entre seis generaciones con las patas flacas, con patas de elefante, bajitos o altos de cadera, anchos o stretch, y ahora hasta ripiosos y llenos de huecos y rasgaduras, nosotros nos inventamos las barreras socialmente, pero en realidad no existen.
Todas las generaciones hemos aportado y aportamos lo bueno y lo malo a la historia de la Humanidad.
Las guerras son creación del ser humano desde siglos antes de los videojuegos llenos de sangre y violencia realista. Hollywood tiene cientos de películas de guerra en blanco y negro y a color, con guión de todos los tiempos. Los rusos durante muchos años se especializaron en películas de guerra de la II Guerra Mundial donde volaban por el aire brazos, piernas y cabezas. Ergo, no son los videos los culpables de nuestras actuales violencias.
Las canciones vulgares y los cantantes de pacotilla, han estado presentes de la misma forma que las más bellas y románticas baladas. No es de extrañar que la juventud tenga ahora una "estrella de la canción" vulgar que poco durará como Bad Bunny, o un cantante que ha sido más famoso por defender públicamente su identidad sexual -a la cual tiene perfecto derecho- o querer hacer entender que libertad de creación es sacar un video promoviendo la violencia como Ricky Martin y tener la falta de sensibilidad de publicarlo recién haber perdido PR cinco de sus jóvenes por la violencia.
Las juventudes pueden tener ideas brillantes o disparatadas. Cada época vive su música -nos guste o no- tienen sus comportamientos, sus términos lingüísticos, su forma de vestir.
Mi visión es simple: los seres humanos somos todos iguales, no importa la generación, el origen, el color de piel, el idioma que hablemos.
Estamos hechos de la misma materia exterior -con las características genéticas que nos acompañen- y exactamente del mismo material emocional. Somos todos capaces de odiar, de amar, de matar por pasión y otras causas, de robar o de dar desprendidamente a quienes lo necesiten; somos capaces de querer profundamente a nuestros hijos, o dejarlos tirados en una esquina, e incluso abandonarlos recién nacidos en zafacones. Que nadie se ofenda, entender esto es entender por qué TODAS LAS GENERACIONES hemos vivido demostrando eso una y otra vez.
¿Qué hace la diferencia? Que podamos educarnos cívicamente para entendernos y respetarnos, que creemos fronteras interiores entre lo que se puede o se debe y lo que no se puede y no se debe hacer. Entre lo que es deleznable porque va contra la misma especie, y lo que es admisible.
Y regreso rápido al tema del estupor y la estupidez.
En ese contexto surge la película "Sound of Freedom" que a tantos nos ha impactado, a los que la vemos como la desnudez de nuestros más oscuros "YOs" que sí, que existen aunque no querramos verlos; y la estupidez de jóvenes brillantes como Miles Klee, que con tal de escribir cualquier gandofia para ser leída como mala crítica, no quiere ver que el problema de la explotación sexual de niños ES UNA REALIDAD FEA, SUCIA, QUE SACA AFUERA LO PEOR DE NOSOTROS MISMOS COMO ESPECIE y lo lleva, estúpidamente debo repetir, al plano de que es algo para "BabyBoomers".
Me apena Miles.
Creo que como ser humano tiene mucho que aprender.
No porque sea joven o muy capaz y con derecho de hacer una crítica negativa a una película, sino por su forma de pensar, por no ver -o no querer ver, que pudiera ser una posibilidad- más allá de sus narices el hecho de que no importa la forma que se denuncie, el valor está en lo que tenemos ante nosotros, en el problema social y humano que nos aqueja. La estupidez está en eso, en no querer o poder ver y pretender tapar los hechos desviando el verdadero valor de la película.
La denuncia de la película es real.
Hay países donde al llegar, hay carteles que indican "Cuide a sus hijos".
La historia de la película es real.
¿Que sus protagonistas parecen superhéroes? A lo mejor ser superhéroe no es andar con capas y ostentar superpowers, y sí es mirar a nuestro alrededor, ver lo malo, y tener la valentía de denunciarlo.
Necesitamos más de esos superhéroes, que denuncien, caiga quien caiga porque definitivamente tiene que haber personalidades y grandes intereses económicos también envueltos, y que se rescaten más y más niños secuestrados.
La trata de niños es algo tan repudiable e indigno, que es obligación de nosotros cortarla de raíz, como sociedades que buscamos un mejor convivir.

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