¿Vamos del seudodesarrollo subvencionado a la tribu?

"Los pueblos tienen lo que se merecen" es una frase harto conocida, que a mí me sabe a comida salada.

Las conductas sociales no son en la mayoría de los casos un reflejo de la suma de las conductas de los entes que la componen en su carácter individual, sino de la manipulación de unos grupos con intereses definidos.

Resulta muy conveniente llevar conductas particulares a un plano colectivo como una forma de identificación cultural acomodaticia: "los dominicanos son alegres", "los cubanos son echones", "los alemanes son disciplinados y trabajadores", "los puertorriqueños son 'resilientes'" (palabrita de moda que suena a veces fuera de contexto dependiendo del nivel aacadémico de quien la esté empleando). He conocido muchos dominicanos tristes, cubanos "que no parecen cubanos"; no es cierto que un pueblo sea colectivamente resiliente, y las conductas de disciplina para respetar las leyes y trabajo vienen generalmente dadas por controles y "castigos" de corte judicial  o laboral, que obligan a los transeúntes a cruzar las calles por donde se debe, a los choferes a respetar las leyes del tránsito, a los que trabajan a llegar temprano, no empezar el día laboral "desayunando", y a producir lo que se espera para cobrar lo negociado.

Y sí, hay unos patrones sociológicos que se estudian y que tienen que ver con conductas colectivas, con características culturales, con formas de hablar, entre otros. Pero todas esas conductas no se mantienen estáticas, son susceptibles a accidentes históricos, al paso del tiempo y hasta a eventos atmosféricos, políticos y económicos.

El puertorriqueño de hace treinta años no es el mismo de ahora.

Más de cinco millones de nacidos en esta isla, o de padres puertorriqueños, viven ahora mismo en otros estados, bajo otras culturas dependiendo de las comunidades donde residan. Y mantienen su lazo con Puerto Rico, lo que hace que haya influencia compartida, y cambien los valores y comportamiento social.

Todos los pueblos merecen un mejor destino.

Merecen que sus gobernantes, de dedo o democráticamente electos, sean personas eminentemente buenas. Nadie merece tener ladrones al frente de instituciones gubernamentales. Nadie en su carácter individual o social, merece tampoco tener hijos enfermos de drogadicción. Nadie merece una mala vida.

Cuando nos equivocamos eligiendo a alguien, porque en la práctica ese "alguien" no estaba capacitado para la toma decisiones en nuestro nombre, no es "culpa del pueblo". Todos votamos por un sueño: el de estar mejor. Todos votamos guiados por la manipulación de los que quieren accesar el poder, sean buenos o malos.

Cuba y Venezuela son ejemplos de ello. Ambos países son resultados de pueblos en crisis, que cedieron ante la manipulación de seres deleznables y los grupos afines que se fueron conformando alrededor.

En situaciones de crisis social, la conciencia colectiva se activa, y nos convertimos en una masa de personas unidas por un problema a resolver. No somos idiotas porque nos manipulen. Son los manipuladores aquellos que con objetivos que pueden ser buenos o malos, tienen una inteligencia individual superior, y se dedican a encontrar espacios vulnerables en la conducta de los pueblos aprovechando la crisis en su beneficio. 

 Está en la naturaleza humana escuchar lo que queremos oir y actuar en consonancia. Por eso nos dicen lo que queremos escuchar, para manejar nuestra actuación social moviéndola hacia sus fines particulares.

Puerto Rico está ahora en un punto crucial de su existencia.

Por un lado hay un intento ya más evidente, sólido, y de varios sectores políticos de diferentes vertientes, para definir un status cuyo corte territorial que ya nadie cuestiona. Pese a la divergencia, no hay una crisis sociopolítica marcada, sino pataleos válidos en un ambiente democrático para lograr espacios hacia cada inclinación de futuro. 

Sin embargo, sí estamos frente a una crisis socioeconómica.

Somos una economía totalmente subvencionada, dependiente de los dineros federales que nos apapuchan, y del esfuerzo de cada uno de los que laboramos y aportamos con el pago de una montaña de impuestos, onerosos, múltiples y mal distribuidos. Los gobiernos gastaban sin mucho control hasta que tuvo que "bajar" del Olimpo federal la Junta de Supervisión Fiscal, porque demostramos ser incapaces de manejar con decencia, ética y tino, la tubería de 'verdes' que nos envían.

El objetivo de los gobiernos no es reducir nómina sino seguir dando beneficios cada vez más jugosos a los empleados públicos, que claro que cumplen una función, pero seamos realistas: ¡no producen riquezas! Tenemos gobiernos paternalistas dando regalos a trocha y mocha, con el money que aportan los impuestos de nuestros conciudadanos de cualquier origen en todos los estados de la Unión.

La clase empresarial nuestra tiende al ejercicio de la mudez, la estaticidad y la poca iniciativa para reinventar negocios, trabajar nuevas ideas, y ser proactivos socialmente ante situaciones que merecen acción y verbo.

La prensa es escasa, de poco valor educativo salvo contadísimos analistas que tienen columnas cortas y sustanciosas de las que nos enteramos por ellos mismos y la promoción que le hacen para buscarlas en las redes, porque ha decrecido enormemente el número de personas que leen los periódicos locales, que aparentan tener como único objetivo de comunicación ensalzar a los que protestan por todo -que son unos pocos pero con mucho 'galillo'.

En todo este ambiente andamos envueltos en nuestra crisis ENERGÉTICA.

Un paso importante que era imprescindible dar, y que tuvimos que ser obligados a ello por los federales, es la privatización de la distribución y la reorganización de la generación, eventualmente con miras a privatizarla también. 

Y enfocarnos -a empujones parece que es la única manera que conocemos- en cambios que van hacia la energía renovable para irnos desvinculando, al menos en parte de la dependencia del petróleo.

Una compañía privada dedicada a la energía, AES-PR cuya planta en Guayama aporta el 25% de la electricidad de Puerto Rico utilizando carbón, se reinventa y está moviéndose hacia producción de energía con fincas de placas solares.

No podían faltar los profesionales del desorden y la anarquía protestando por el uso de tierras  -en desuso- para estos fines cuando según ellos debieran ser agrícolas -muchos de los suelos de Puerto Rico son muy salinos y no productivos para siembra.

Ya estamos acostumbrados a ellos: protestan por el petróleo porque hay que moverse a energía renovable, protestan por energía renovable de abanicos gigantes por los pajaritos, protestan por fincas de placas por el uso de terrenos, protestaron por el supertubo y gracias a ello la mayoría de la zona metropolitana tiene agua desde hace más de dos décadas. Por todo protestan. Pero no van a recoger el café que se daña por falta de manos, ni construyen nada, ni aportan idean... sólo protestan.

Lo mejor que podemos hacer es ignorarlos.



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